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Diario de a bordo del Encuentro de Punta Umbría

Diario de a bordo del Encuentro de Punta Umbría
08/03/2015

DÍA 1

Con viento favorable y sin más novedad que las paradas obligadas de descanso del capitán de alguna de las naves Amuedo y las habituales desorientaciones del timonel cuando surca mares inexplorados, la expedición TAS fue desembarcando en el que iba a ser nuestro particular refugio pirata durante los próximos cuatro días: la Residencia de Tiempo Libre de Punta Umbría.

Tras comprobar las habilidades culinarias del cocinero del refugio y con la marinería ya distribuida en sus correspondientes camarotes, no hubo lugar para la tradicional siesta pirata, sino que nos lanzamos repletos de energía a la exploración de las instalaciones cercanas, descubriendo con gran alborozo unas magníficas pistas que nos sirvieron para hacer honor al noble arte del Deporte, cada uno en su especialidad (fútbol, baloncesto, voleibol, bádminton, tenis de mesa, etc) y algunos probándolas todas, ¿verdad, grumete Paco?

Una reconfortante ducha, que el ser pirata no está reñido con la amistad hacia el agua y el jabón, nueva demostración gastronómica del chef para la cena, y todo preparado para la Fiesta, que ninguna tripulación merece llamarse pirata si no honra nuestro Código con, al menos, una divertida fiesta cada noche.

La tripulación pirata lució para la ocasión sus mejores galas piratas y el camarote de la Fiesta Pirata, aunque pequeñito, resultó acogedor con sus banderas piratas, sus loros piratas y, aunque no había botella pirata de ron, sí que disponíamos de refrescos y cortezas para aliviar el hambre y la sed que suele asaltar a los marineros a mitad de fiesta por efecto del baile, la charla y el cante.

Para concluir la celebración, los marineros más artistas se arrancaron con cantes, bailes y percusión (flamenca, que no caribeña, como corresponde a estas latitudes), poniendo el broche de oro a la noche de fiesta.

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Con los ecos de la fiesta aún resonando en los oídos y más sueño que descanso en nuestros cuerpos (algunos grumetes se empeñaron en hacer de vigía toda la noche por si acechaba algún corsario enemigo), dimos la bienvenida al segundo día de expedición.

Desayunamos como precisa todo buen pirata (el café se hace imprescindible en estas circunstancias) y nos dispusimos a inaugurar oficialmente este encuentro pirata en el refugio de la Punta Sombría bajo la protección de la expedición TAS.

Nuestro Almirante pirata, Juan de Dios, y nuestra Capitana pirata, Charo, hicieron de anfitriones para recibir la visita de Francisco de Pablos, Jefe del Servicio de Tiempo Libre, y de Justo Mañas, Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva, que reconocieron la importancia del trabajo de nuestra tripulación en la atención a los piratas con discapacidad y nos dieron patente de corso para continuar con esta labor y, sobre todo, para disfrutar al máximo con nuestra estancia en la costas onubenses.

Dimos muestra de gratitud pirata por estas palabras con el obsequio de unos cuadros elaborados manualmente en nuestros talleres, como recordatorio de una ocasión tan señalada.

Y como la vida del pirata no es todo ocio y esparcimiento, nos dispusimos a pasar lo que quedaba de jornada ocupados en las actividades y talleres tan diligentemente preparados por nuestras camaradas Mariló y Amalia. Así, mientras unos seguían incansables la práctica deportiva del día anterior, otros entrenaban el baile hip-hop y flamenco que pondrían en práctica en la fiesta de la noche. Los demás, se esmeraban en la realización de trabajos manuales, decoración de marcos, complementos, pintura en cristal y en tela, trabajos de macramé con cuerda, maquillaje y peluquería (tan importantes en nuestras fiestas piratas) y, como no, prensa, porque siempre hubo piratas cronistas que dejaron constancia de las correrías de sus compañeros.

El grupo de piratas escritores plasmó su labor investigadora en una Revista del Encuentro de Ocio que, en un principio, pensó esconder en un lugar secreto marcado con una cruz y una calavera sobre un mapa pero que, al final, terminó poniendo en esta página web para que todos pudieran conocer las opiniones de los protagonistas del encuentro.

XXXXXX Todas estas cruces esconden la Revista del Encuentro 2007 XXXXXX 

Y buscando, buscando, en uno de los camarotes de nuestro galeón pirata fuimos a dar con la revista del encuentro del pasado año, que creíamos perdida para siempre.

++++++ Todas estas cruces esconden la Revista del Encuentro 2006 ++++++

 

Tras el duro trabajo de todo el día, la tripulación se merecía el premio de una salida nocturna, a la luz de la luna, hasta el cercano Hotel Barceló Beach, cuyos marineros nos brindaron amablemente su “playa” y se unieron sin dudarlo a la fiesta para disfrutar de la música, el baile y la buena conversación hasta bien entrada la noche.

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El sueño reparador nos dispuso, a algunos mejor que a otros, para la nueva aventura que nos esperaba. Nos íbamos de expedición a conocer tierras de extrañas plantas y, por el camino, quizás se nos pondría a tiro de arcabuz alguna nao, carabela o galera a la que poder abordar.

De buena mañana atracamos a las puertas del Jardín Botánico José Celestino Mutis, donde la guía nos fue descubriendo los secretos de la vegetación tropical propia de las lejanas tierras americanas y de una de las cunas de la piratería, como es el Caribe.

A lo lejos podíamos divisar los palos mayores de tres embarcaciones y, sin pensarlo dos veces, pusimos nuestras proas en dirección a la ría onubense en busca de fortuna. Llegados al muelle en cuestión, descubrimos las carabelas con las que Colón y los hermanos Pinzón alcanzaron el continente americano por vez primera hace más de 500 años.

La Pinta, la Niña y la nao Santa María aguardaban nuestra visita para mostrarnos todos sus rincones, enseñarnos la dura vida de los marineros de los siglos XV y XVI y los peligros a los que se tenían que enfrentar en alta mar.

Nos despedimos de tan legendarias naves y emprendimos el regreso a nuestro refugio, donde dedicaríamos el resto del día a entretenernos con el taller de bailes de salón y el resto de la noche a disfrutar más reposadamente con la fiesta nocturna, porque los piratas también saben relajarse, y más a estas alturas del encuentro.

DÍA 4

Amanecimos en la jornada de clausura con el peso de tres intensos días de convivencia a nuestras espaldas y el cansancio lógico reflejado en las caras, pero con la felicidad de haber hecho posible un año más una experiencia inolvidable para esta tripulación de piratas, que disfruta al máximo cada día de la posibilidad de hacer nuevos amigos y relacionarse con los compañeros de otros pueblos a los que quizás no ven desde hace mucho tiempo.

Los trabajos realizados en los talleres vieron la luz, mostrándose el fruto de las actividades desarrolladas durante el encuentro, se proyectaron las imágenes con los mejores momentos vividos y se repartió la Revista para que todo el mundo tuviera un recuerdo de la experiencia.

Tras la comida nos despedimos del personal de la Residencia-Refugio y nuestras naves pusieron rumbo a casa donde nos esperaba un merecido descanso.

Si quieres recordar las mejores imágenes del encuentro, no hace falta brújula ni mapa del tesoro ya que, como bien debes saber, una X siempre marca el lugar.