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Ley de Lengua de Signos y medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas

Ley de Lengua de Signos y medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas
09/03/2015

Igualmente, en la Ley rige el principio de libertad de elección en la forma de comunicación por parte de las personas sordas cualquiera que sea su discapacidad auditiva y sordociegas, por lo que se reconoce y regula de manera diferenciada el conocimiento, aprendizaje y uso de la lengua de signos española, así como de los medios de apoyo a la comunicación oral.
 
No cabe duda de que el lenguaje es el principal instrumento de comunicación. El conocimiento y uso de una lengua favorecen y posibilitan el acceso y la transmisión del conocimiento y de la información, además de ser el canal básico de vertebración de las relaciones individuales y sociales. De este modo, la lengua no es una simple manifestación de la libertad individual, sino que trasciende los ámbitos personales y se convierte en una herramienta ineludible para la vida en sociedad.
 
repor9-2Las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas no siempre pueden acceder a la información y a la comunicación con el entorno, bien porque no disponen de intérprete de lengua de signos, caso de las personas sordas y sordociegas que sean usuarias de lengua de signos, bien porque no disponen de los recursos de apoyo necesarios para hacer posible la comunicación a través de la lengua oral. Efectivamente, en la mayoría de las áreas en las que debe aplicarse esta Ley no se dispone, en muchas ocasiones, de adaptaciones visuales y acústicas que permitan la mejora en la audición y recepción de la información auditiva, o de los medios de apoyo necesarios para la comunicación oral, o de servicio de intérpretes de lengua de signos.
 
Especial dificultad reviste la sordoceguera, que es una discapacidad que resulta de la combinación de dos deficiencias sensoriales (visual y auditiva, en su correspondiente grado) que genera, en las personas que la padecen, problemas de comunicación únicos y necesidades especiales derivadas de la dificultad para percibir de manera global, conocer y, por tanto, interesarse y desenvolverse en su entorno.
 
La exigencia de publicidad como rasgo inherente del Estado de Derecho, a través de la cual las normas tienen que ser accesibles a toda la ciudadanía; la constatación de que no puede hablarse de una participación real y efectiva de la ciudadanía en el ámbito de un sistema democrático sin el acceso a la información y a la comunicación y sin la expresión de sus ideas y voluntades a través de una lengua; la toma de conciencia de que sólo es posible lograr una integración social y cultural de carácter universal a través del acceso al conocimiento y uso de la lengua son cuestiones que, junto a la importancia que en las sociedades contemporáneas ha adquirido la transmisión de información a través de medios escritos y audiovisuales, obligan a considerar el uso y conocimiento de una lengua como un derecho vinculado al libre desarrollo de la personalidad y, en definitiva, al logro de una vida humana digna.
 
En todo caso, el colectivo de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas es muy diverso y no se ajusta a un único patrón comunicativo por el hecho de no oír, o de no oír ni ver en el caso de la sordoceguera. Por tanto, el uso de la lengua oral o de las lenguas de signos españolas y el apoyo a los medios de comunicación oral en su comunicación con el entorno, en su aprendizaje, en el acceso a la información y a la cultura, ha de responder a una opción libre e individual.
 
 
repor9-3Reconocimiento de la Lengua de Signos
La Ley, así entendida, reconoce la lengua de signos española como lengua de las personas con discapacidad auditiva que libremente decidan utilizarla, garantizando su aprendizaje, conocimiento y uso. Así, se establecerán modelos educativos bilingües en los centro escolares que se determinen para quienes opten por esta vía de comunicación, planes de formación para los profesores que atiendan a alumnos sordos y se determinarán las titulaciones para la enseñanza de lengua de signos.
 
Igualmente, los poderes públicos promoverán, previa solicitud, el servicio de intérpretes de lengua de signos en centros educativos y sanitarios, en las dependencias de la Administración y en los transportes, facilitando también la accesibilidad a las campañas institucionales, la información electoral y las alertas en caso de emergencia e incentivando el acceso a los medios de comunicación y a las telecomunicaciones en lengua de signos.
 
Para fomentar, difundir y velar por el buen uso de la lengua de signos, la Ley contempla la creación del Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española.
 
 
Medios de apoyo a la comunicación oral
La Ley garantiza a las personas sordas su derecho a aprender y usar la lengua oral y establece la obligación de los poderes públicos de facilitar, a quienes elijan esta opción, los medios de apoyo que precisen para aprenderla y utilizarla (prótesis auditivas, subtitulado, ayudas técnicas, avances tecnológicos o médicos y apoyo profesional cualificado), resaltando su utilización en centros educativos, sanitarios, laborales, culturales, deportivos, transportes, dependencias administrativas o en el ámbito de la participación política, los medios de comunicación y las telecomunicaciones.
 
Para extender el uso del subtitulado y la audiodescripción y promover la investigación sobre los medios de apoyo a la comunicación oral, la Ley establece la creación del Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción.
 
 
Personas sordociegas

La Ley reconoce los derechos de las personas sordociegas y tendrá en cuenta sus necesidades específicas, derivadas de una discapacidad resultante de dos deficiencias sensoriales, determinando centros de referencia y estableciendo recursos específicos acordes con las necesidades propias del colectivo.